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Albaranes digitales
Qué es un albarán y en qué se diferencia de una factura
El técnico termina una reparación, el cliente firma el papel y, dos semanas después, llama a la oficina: "¿Esto que firmé era la factura? ¿Ya está pagado?". No, era el albarán. La confusión es habitual porque los dos documentos se parecen: llevan los datos del cliente, una descripción del trabajo y, a veces, hasta precios. Pero sirven para cosas distintas y no se pueden usar uno en lugar del otro.
Aquí tienes qué es cada documento, en qué se diferencian y cómo encajan en el día a día de una empresa instaladora o de servicios técnicos.